Un estudioso o maestro de la Palabra de Dios está constantemente leyendo la Biblia, memorizando versículos, estructurando enseñanzas y difundiendo la voluntad de Dios. Es una persona que ama a Dios y anhela con todo su corazón vivir en la voluntad del Padre. Puede conocer muchos capítulos y versículos bíblicos; pero si no los pone en práctica, será como una vasija vacía; alegre, pero sin gozo; sabiendo, pero sin entendimiento; como un loro que repite palabras por necesidad.
El logos de la Palabra
(conocimiento) es importante, pero el rema (revelación) es transformación.
El entendimiento de la Palabra,
como si hubiera sido escrita para ti, para mí, para cada uno de nosotros; como
algo personal, íntimo, único, valioso, incomparable, sabio, importante,
necesario y vital, es fundamental para atesorar cada Palabra de Dios con
detenimiento, reflexión, intención, responsabilidad y amor.
Que la Palabra de Dios nos hable
cada día, porque es Dios mismo quien transmite Su mensaje, no solo para
escucharlo, sino sobre todo para obedecerlo y considerarlo en todos nuestros
caminos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario