martes, 25 de marzo de 2025

Nada soy sin Ti, Señor

 

Señor, nada soy sin Ti, nada puedo hacer, nada tengo ni nada puedo dar. Cuando me encuentro solo, olvidando que Tú habitas en mí, actúo con necedad, orgullo e imprudencia. Entonces, me avergüenzo de mí mismo por no haberte representado como un verdadero siervo, uno que da toda la gloria únicamente a Ti.

Perdóname, Señor, porque muchas veces he mostrado autosuficiencia, siendo yo un pobre y limitado ser que nada puede hacer sin Ti. Prefiero ser considerado el hombre más insignificante, pero lleno de temor por Tu presencia y por Tu Espíritu Santo. Ayúdame a confiar y depender de Jesucristo, a cumplir Tu voluntad con temor y temblor.

Dios mío, calla mis palabras si lo que voy a decir no te glorifica, no te honra y no te representa. Yo, que soy nada sin Ti, anhelo hablar y vivir solo para Tu gloria.

Te necesito, mi Señor. Dame dirección, ¡háblame! Muéstrame Tu voluntad y enséñame a obedecerte y a representarte con el carácter de Cristo, con la obediencia de un siervo, la fidelidad de un perro y el amor sincero de un hombre que ha sido transformado por Tu amor.

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