Aprendamos
juntos. ¿Cómo describirías la adoración, a la luz de la Palabra de Dios?
Todos nos relacionamos de
distintas maneras: algunos son muy apreciados y otros quizá no tanto; sin
embargo, todos ejercemos una influencia en quienes nos rodean. Nuestra vida, de
una forma u otra, deja huella en los demás.
El carisma es un rasgo de
la personalidad que nos permite impactar en la vida y decisiones de otros. Preguntémonos:
¿Podrá nuestra manera de vivir traer alegría al corazón de nuestro Dios y
Padre?
La respuesta está en nuestra
relación con Él. Todo nace en el amor y comunión con Dios Padre, con Jesucristo
y con el Espíritu Santo, porque separados de Él nada podemos hacer (Juan 15:5).
El carisma puede crecer y
perfeccionarse cuando lo ponemos al servicio de los demás con amor. Aprendamos
a callar, cuando el silencio edifica más que nuestras palabras; a hablar lo que
es necesario y verdadero; y a ser y hacer quienes Dios nos llama a ser y hacer.
A continuación, un acróstico que
nos recuerda cómo vivir el carisma de manera práctica:
CARISMA
El verdadero carisma no es un
brillo humano pasajero, sino la luz de Cristo reflejada en nosotros. Que
nuestra vida sea un testimonio que inspire, motive y conduzca a otros hacia el
amor eterno de Dios.
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Aunque no somos perfectos y
fallamos, anhelamos ardientemente adorar a Dios con todo nuestro ser. Sin
embargo, no podemos hacerlo en nuestras propias fuerzas; necesitamos de Su
Espíritu para adorarle en espíritu y en verdad (Juan 4:23-24).
¡Adóralo!
Todos hemos pecado y estamos
destituidos de la gloria de Dios (Romanos 3:23). No hay justo por sí mismo.
Solo Jesucristo es el varón bienaventurado que nunca pecó, ejemplo perfecto de
obediencia al Padre y de rechazo al mal (Hebreos 4:15; Salmos 1:1-2).
No hay nadie como Jesús. Él es
verdadero hombre y verdadero Dios, digno de toda adoración y del
quebrantamiento de nuestro corazón. ¡Adóralo en todo tiempo! ¡Adóralo en todo
lugar! ¡Adóralo en toda circunstancia! Porque solo Él es digno de recibir toda
gloria, honra y alabanza (Apocalipsis 5:12-13).
Bendito sea el Señor
Bendito seas Tú, oh Jesús, Dios
eterno hecho hombre, Salvador y Señor, Príncipe de paz (Isaías 9:6), quien fue,
es y será. Bienaventurado y glorificado por siempre. A tu nombre sea toda la
gloria, y toda rodilla se doble delante de Ti, reconociendo tu autoridad, poder
y majestad, como el Rey de reyes y Señor de señores (Filipenses 2:10-11;
Apocalipsis 19:16).
Tú eres el camino, la verdad y
la vida (Juan 14:6), nuestro creador y sustentador (Colosenses 1:16-17), quien
nos instruye, intercede por nosotros (Hebreos 7:25) y un día nos juzgará con
justicia (Hechos 17:31). En Ti somos justificados, en Ti vivimos, en Ti tenemos
plenitud y en Ti damos fruto para la gloria del Padre (Romanos 5:1; Juan 15:5).
Las elecciones presidenciales del Perú 2026 han estado marcadas por una gran complejidad y controversia: con 37 partidos en la contienda, ...