martes, 27 de mayo de 2025

Soy un embajador de Jesucristo en la tierra

 

Como representante de Cristo, debo reflejar su carácter y misión en todas las áreas de mi vida. Vivir en obediencia, amor y servicio, demostrando su luz en cada acción que realizo.

1. Vivo espiritualmente

Mi relación con Dios es el fundamento de mi identidad como su embajador.

  • Vivo Coram Deo, glorificando a Dios en todo lo que hago. (1 Corintios 10:31; Colosenses 3:17)
  • Mantengo una comunicación constante con Dios mediante la oración y me dejo guiar por el Espíritu Santo. (Filipenses 4:6; Romanos 8:14)
  • Busco y hago la voluntad de Dios, estudiando la Biblia y edificándome junto con el cuerpo de Cristo. (Mateo 6:33; Efesios 4:11-13)

2. Me preparo con conocimiento y sabiduría

El crecimiento espiritual requiere aprendizaje y aplicación constante.

  • Estudio, aprendo y escribo sobre Dios Padre, Jesús y el Espíritu Santo, profundizando en su naturaleza y obra. (2 Timoteo 3:16-17; Juan 14:26)
  • Implemento y fortalezco la Red de Líderes Prósperos y Exitosos (LPE) para edificar a otros en la fe. (Proverbios 27:17; Hebreos 10:24-25)
  • Practico lo aprendido, viviendo con coherencia y testimonio fiel. (Santiago 1:22; Mateo 7:24)

3. Cuido mi cuerpo como templo de Dios

Mi cuerpo es un instrumento para glorificar a Dios, y lo cuido con disciplina y gratitud.

  • Reconozco que mi cuerpo es templo del Espíritu Santo y lo dedico a su servicio. (1 Corintios 6:19-20)
  • Mantengo hábitos saludables, organizando mi tiempo con disciplina. (Proverbios 20:13; 1 Corintios 9:27)
  • Duermo lo necesario, me ejercito y me alimento bien, reconociendo que todo proviene de Dios. (3 Juan 1:2; Génesis 1:29-31)

4. Actúo con excelencia profesional

Mi vocación y trabajo están alineados con el propósito de Dios.

  • Escribo y enseño sobre la Palabra de Dios, con enfoque en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. (2 Timoteo 2:15)
  • Desarrollo la escuela bíblica Purposeland, con un currículo basado en Amor, Fe y Esperanza. (1 Corintios 13:13)
  • Fortalezco vidas e instituciones con el modelo de procesos, calidad y excelencia fundamentados en principios bíblicos. (Colosenses 3:23-24)
  • Discipulo y fomento el crecimiento espiritual en matrimonios y comunidades. (Mateo 28:19-20)

5. Administro con fidelidad los recursos que Dios me da

La administración sabia de los bienes demuestra obediencia y gratitud a Dios.

  • Soy un buen mayordomo de los recursos 5T (tiempo, talentos, tenencias, tesoros y tecnología), usándolos con sabiduría. (Mateo 25:14-30; 1 Pedro 4:10)
  • Recuerdo que todo es pasajero, y mi mayor inversión está en el Reino de Dios y la eternidad. (Mateo 6:19-20)
  • Soy generoso y sensible ante las necesidades, ayudando a otros a prosperar. (Hechos 20:35; Proverbios 11:25)

Todo lo que hago, lo hago por amor, orando al Señor para que me bendiga y pueda ser de bendición a los demás. (Colosenses 3:17)

miércoles, 14 de mayo de 2025

¿Quién debo ser como embajador de Jesucristo en la tierra?

Como representante de Cristo, mi vida debe reflejar su carácter, propósito y amor en cada dimensión. Por ello, debo trabajar y crecer en cada área de mi vida. Por ejemplo:

1. Espiritualmente (Vida)

Ser un apasionado por la voluntad de Dios, buscando su dirección en todas mis decisiones. (Romanos 12:2)

Cultivar una amistad genuina con Dios, manteniendo una relación íntima en oración y meditación de su palabra. (Juan 15:15)

Desarrollar un carácter semejante a Cristo, viviendo en humildad, obediencia y amor. (Filipenses 2:5-8)

2. Intelectualmente (Aprendizaje)

Ser un estudiante permanente: activo, analítico, crítico y creativo, dispuesto a crecer en sabiduría. (Proverbios 1:5)

Practicar el autodidactismo, gestionando propuestas viables para bendecir a otros. (2 Timoteo 2:15)

Desarrollarme como especialista competente en una línea específica del conocimiento. En mi caso, la excelencia en el modelo PCE. (Daniel 1:17)

3. Físicamente (Salud)

Ser diligente en el cuidado de mi cuerpo, practicando hábitos saludables. (1 Corintios 6:19-20)

Administrar mi cuerpo como el templo del Espíritu Santo, manteniéndolo con responsabilidad. (1 Tesalonicenses 5:23)

Ser un ciudadano prudente, vigilando mis caminos, relaciones y acciones. (Salmos 1:1-3)

4. Profesional y laboralmente

Servir con pasión en mi llamado y propósito, actuando con excelencia en cada tarea. (Colosenses 3:23-24)

Evaluar y auditar externamente el modelo PCE con integridad y responsabilidad. (Proverbios 11:1)

Unirme estratégicamente con personas de identidad, propósito y compromiso alineados con los principios del reino. (Eclesiastés 4:9-10)

5. Materialmente

Ser un siervo y mayordomo fiel, administrando con sabiduría los recursos para el bien común. (Lucas 16:10-11)

Generar oportunidades para quienes están dispuestos a avanzar sin excusas, impulsando su crecimiento. (Proverbios 11:25)

Gestionar mis finanzas con prudencia: ahorrar el 10%, vivir con el 70%, dar el 10% e invertir el 10%. (Malaquías 3:10)

Finalmente, solo puedo entregar éstas, y todas y cada una de las áreas de mi vida en las manos y la voluntad del Señor, esforzándome por dar lo mejor de mí y creyendo en las promesas de su Palabra. (Proverbios 3:5-6)

lunes, 12 de mayo de 2025

¿Cuál es tu estándar?

Muchos ponen sus ojos en los hombres. Algunos encuentran inspiración en líderes influyentes, mientras que otros admiran personajes famosos que los cautivan como modelos inspiracionales. Incluso figuras bíblicas como Abraham, José, Moisés, Job, David, Isaías y otros del Antiguo Testamento, así como Pedro, Pablo, Juan y Santiago del Nuevo Testamento, han sido grandes referentes de los cuales podemos aprender. Sin duda, fueron instrumentos usados por Dios para dejarnos enseñanzas, pactos y ejemplos de fe.

Sin embargo, todos los hombres—pasados, presentes y futuros—son limitados, imperfectos y propensos a debilidades que pueden empañar su testimonio en un instante.

Solo Jesús es el modelo perfecto, único e incomparable. Él es Dios, líder y maestro supremo. Debemos fijar nuestros ojos en Él, “el autor y consumador de la fe” (Hebreos 12:2). En Cristo encontramos seguridad, firmeza y confianza, pues en Él está la verdad absoluta, sin engaño ni mentira.

No establezcas tu estándar en un ejemplo humano—por más admirable que sea—sino en lo divino. Que tu referencia no sea un hombre, sino Dios mismo, manifestado en la persona de Jesús.

miércoles, 7 de mayo de 2025

LA PUERTA

Una puerta es un medio a través del cual podemos entrar o salir. Por ejemplo, si necesitamos usar un baño, abrimos la puerta, entramos y la cerramos para tener privacidad y satisfacer una necesidad. Del mismo modo, cuando deseamos conversar presencialmente con alguien, como una autoridad, un entrevistador o un amigo, necesitamos desplazarnos a un lugar: una empresa, oficina o casa, y atravesar puertas. Desde la entrada al espacio de reunión, las puertas nos brindan acceso al encuentro con la persona. En efecto, las puertas son instrumentos que nos permiten acceder a múltiples lugares.

En un hogar hay muchas puertas, y en un edificio aún más. ¿Cuántas puertas habrá en una ciudad, país, continente y en el mundo entero? Cada puerta nos conduce a algún lugar: grande o pequeño, bueno o malo, correcto o incorrecto, público o privado. La elección está en nuestras manos: ¿Qué puertas elegimos abrir? ¿Hacia dónde decidimos ingresar?

Por otro lado, una puerta también es el medio para salir de un lugar: para abandonar una cárcel hacia la libertad, luego de haber pagado por un daño cometido; o para salir de un hogar, un trabajo o un templo, aunque no regresar puede ser perjudicial si ese lugar estaba conforme a la voluntad de Dios.

Si bien hay millones de puertas en el mundo, quizá más que habitantes en la tierra, ninguna de estas nos conduce a Dios. Solo Jesús es la puerta hacia la vida eterna, la verdad, la libertad, la sabiduría y la inteligencia que todo hombre debería anhelar. Jesús afirmó: “Yo soy la puerta; el que por mí entra será salvo; entrará y saldrá, y hallará pastos” (Juan 10:9).

Sin embargo, solo algunos, las ovejas de Jesús, escuchan su voz, lo siguen y entran por esta puerta. Jesús no es simplemente una puerta entre muchas; Jesús es la puerta. No hay múltiples caminos al cielo y la vida eterna: únicamente Jesús es la puerta de las ovejas. Como Él mismo dijo: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie viene al Padre sino por mí” (Juan 14:6).

Aquellos que no pertenecen a Jesús no lo buscan ni lo aman, y no entran por la puerta. Es como en los días de Noé, cuando durante más de cien años construyó el arca de la salvación, advirtiendo que el diluvio vendría. Sin embargo, las personas no creyeron: algunos fueron incrédulos porque nunca había llovido, otros se burlaron porque se consideraban más inteligentes, y otros continuaron pecando, atrapados en su carne y maldad.

Cuando la puerta del arca se cerró y llegó el diluvio, muchos corrieron hacia ella para salvar sus vidas, pero ya no pudieron ingresar. En ese momento reconocieron la puerta del arca, una sola, pero era demasiado tarde: murieron ahogados, perdiendo su vida. De manera similar, un día todos reconocerán que Jesús es la única puerta al Padre, al cielo y a la vida eterna; pero entonces será demasiado tarde.

Hoy, la puerta está abierta para salvación; sin embargo, en el juicio de Dios, la puerta estará cerrada, y aunque todos reconozcan la autoridad de Jesús como la puerta, ya no podrán ingresar a la salvación eterna. Serán arrojados al infierno, al lago de fuego y azufre, donde habrá tormento, llanto eterno y el crujir de dientes.

No te quedes fuera de la puerta. Hoy la puerta está abierta para salvación y vida eterna en el cielo. Pero en el juicio de Dios, la puerta estará cerrada para aquellos que no ingresaron por Jesús. Ellos serán condenados al martirio eterno. ¿Es Jesús la puerta de tu salvación, señorío y libertad hoy?

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