martes, 25 de marzo de 2025

Nada soy sin Ti, Señor

 

Señor, nada soy sin Ti, nada puedo hacer, nada tengo ni nada puedo dar. Cuando me encuentro solo, olvidando que Tú habitas en mí, actúo con necedad, orgullo e imprudencia. Entonces, me avergüenzo de mí mismo por no haberte representado como un verdadero siervo, uno que da toda la gloria únicamente a Ti.

Perdóname, Señor, porque muchas veces he mostrado autosuficiencia, siendo yo un pobre y limitado ser que nada puede hacer sin Ti. Prefiero ser considerado el hombre más insignificante, pero lleno de temor por Tu presencia y por Tu Espíritu Santo. Ayúdame a confiar y depender de Jesucristo, a cumplir Tu voluntad con temor y temblor.

Dios mío, calla mis palabras si lo que voy a decir no te glorifica, no te honra y no te representa. Yo, que soy nada sin Ti, anhelo hablar y vivir solo para Tu gloria.

Te necesito, mi Señor. Dame dirección, ¡háblame! Muéstrame Tu voluntad y enséñame a obedecerte y a representarte con el carácter de Cristo, con la obediencia de un siervo, la fidelidad de un perro y el amor sincero de un hombre que ha sido transformado por Tu amor.

miércoles, 19 de marzo de 2025

Nuestro valor en el juego de la vida

El ajedrez es uno de los juegos de mesa más populares del mundo; ha sido descrito como una ciencia y un deporte mental. Muchos hemos disfrutado de este juego, especialmente en las victorias que resultan de estrategias cuidadosamente pensadas.

Aunque algunos han establecido un valor para cada pieza del ajedrez (peón: 1, caballo: 3, alfil: 3.5, torre: 5, dama: 10 y rey: infinito), ese valor varía según la destreza del jugador y el desarrollo de la partida. De manera similar, en nuestras vidas, nuestro valor no radica únicamente en lo que somos, sino en el propósito que cumplimos y las soluciones que aportamos para honrar y glorificar a Dios, el Rey de reyes y Señor de señores.

Este es un proceso continuo de edificación de la iglesia, el cuerpo de Cristo, que lucha por vencer el mal, el pecado y las tinieblas. Podríamos comparar el ajedrez con la vida real, donde existen solo dos posibilidades: caminar en la luz y la verdad, o en las tinieblas y la muerte. Estamos en una batalla espiritual y no podemos pertenecer a ambos bandos. Por un lado, podemos vivir agradando a Dios y clamando por Su perdón y misericordia; o, por el contrario, ser criaturas de rebeldía, pecado y muerte. No hay una tercera opción: o estamos con Cristo o estamos sin Él. O agradamos a Dios haciendo Su voluntad, o no lo hacemos.

Al igual que en el ajedrez, hay un ejército que defiende y entrega su vida por su rey. Sin embargo, en nuestro caso, fue el Rey quien dio Su vida por todos nosotros. Jesucristo, aunque sigue siendo rechazado por muchos, nos mostró un sacrificio cuyo valor es incomprensible y muchas veces ignorado. Lamentablemente, muchos hombres buscan definir su valor en sus propios términos y no reconocen el verdadero valor que tienen a través de la obra redentora de Jesús en sus vidas.

Debo terminar este texto diciendo que: La vida no es un juego, es real, eterna y valiosa en Jesús.

miércoles, 12 de marzo de 2025

Guiados por Su voluntad

 

"Jehová guardará tu salida y tu entrada desde ahora y para siempre." (Salmo 121:8)

En este mundo, existen numerosos peligros a nuestro alrededor, especialmente en la mentira, el engaño, la hipocresía y la maldad. Pero, ¿cómo podemos saber realmente dónde estamos y con quiénes nos relacionamos? El enemigo se disfraza de ángel de luz y el lobo se viste de oveja. Más allá de los lugares, son las personas y sus intenciones negativas las que debemos evitar. Sin embargo, ¿cómo puede un ciego reconocer el peligro? Solo a través del suave susurro del Espíritu Santo, quien habla al oído del justo para librarlo de todo mal.

Dios mismo abre puertas y cierra otras para aquel que le teme y busca hacer su voluntad. El hombre puede hacer planes, pero es Dios quien dispone en el corazón del que depende de Él.

En el temor del Señor, quien le sigue y le obedece se abandona completamente en Sus brazos, confiando en Su presencia y en Su Palabra. Esto es sinónimo de darle toda la gloria, el honor, la gratitud y el reconocimiento al único digno de todo poder y autoridad: Dios Padre, Jesucristo y el Espíritu Santo.

No digas: "¿Qué quiero yo?", mejor pregunta: "¿Qué quiere Dios de mí?"

¡Háblame Señor, y enséñame a obedecerte!

¡No yo, sino Jesucristo!

viernes, 7 de marzo de 2025

Buena o mala calidad

 

“Líbranos de todo mal” puede entenderse de muchas maneras:

  • Del mal que está en nosotros mismos y que nos daña.
  • Del mal de los malvados que puede afectarnos.
  • De fenómenos naturales que causan la muerte.
  • De accidentes trágicos que dejan postrado al hombre.
  • De malas decisiones por ignorancia, desobediencia, orgullo, etc.

Pero también podría entenderse de todo aquello que practicamos o hacemos con apariencia de bondad y que no tiene resultados correctos, utilidad en la vida y aprobación de Dios, es decir, que no es de calidad.

La calidad es la combinación del logro, utilidad y satisfacción que un bien o servicio produce en su productor y usuario (NFA100225).

Al librarnos de todo mal, Dios nos hace productores de calidad. Es decir, nos convertimos en personas que logran los resultados deseados, que solucionan problemas en la utilidad del bien o servicio adquirido y que tienen una evaluación positiva o sobresaliente ante lo que hacemos, tenemos y damos, o lo que compramos y adquirimos: usuarios de calidad.

El corazón de la calidad está en la utilidad. Ya sea productor o usuario de calidad, el propósito del bien o servicio finalmente debe ser el mejorar la calidad de vida del hombre dentro de la voluntad y la Palabra de Dios.

miércoles, 5 de marzo de 2025

¿Por qué peca el hombre?


Para un perro, ladrar, atacar a otro perro o incluso a una persona es algo natural, común e incluso placentero. Así es el pecado para aquel que tiene una naturaleza pecaminosa: no puede dejar de pecar y pareciera que el pecado es parte de su ser. Esto ocurre porque quien practica el pecado no ha nacido de nuevo ni tiene temor de Dios.

Conocer a Dios sin obedecerle es no conocerlo en realidad. Algunos buscan el amor de Dios como un bebé busca el cuidado de su madre, pero sin asumir ninguna responsabilidad, sin comprender que la familia celestial es santa. No es lo mismo pertenecer y convivir con un grupo de delincuentes y viciosos que vivir entre personas trabajadoras y de buenos hábitos. La diferencia es aún mayor cuando ponemos al hombre frente a Dios.

Solo en el temor de Dios y al reconocer la obra de Jesucristo, un hombre comienza a ser transformado y a dejar su naturaleza pecaminosa. Así como un perro no puede dejar de ladrar, el pecador no puede dejar de pecar debido a su naturaleza. Necesita ser transformado en una nueva criatura para vivir conforme a la voluntad de Dios. La Palabra de Dios declara: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí, todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17).

Con una nueva naturaleza, el hombre de Dios huye del pecado por temor, amor e identidad con el Señor. En contraste, el hombre sin Dios peca porque es su naturaleza, y encuentra satisfacción en el pecado.

Ahora bien, ¿eres una nueva criatura en Jesucristo y vives apartado del pecado, o continúas revolcándote en el fango de la rebeldía, la miseria y la muerte?

Es únicamente por la gracia del Señor que somos salvos, y al permanecer en Su Palabra y crecer en la fe, somos transformados y santificados.

¡QUÉ CURIOSO! ELECCIONES PRESIDENCIALES EN PERÚ 2026

  Las elecciones presidenciales del Perú 2026 han estado marcadas por una gran complejidad y controversia: con 37 partidos en la contienda, ...