La vida cristiana se fundamenta en una decisión esencial: poner
a Dios en primer lugar. Jesús mismo enseñó: “Mas buscad primeramente el
reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas” (Mateo
6:33). Poner a Dios primero significa reconocer Su soberanía en cada área de
nuestra existencia, tanto en lo íntimo como en lo externo. Esta enseñanza busca
guiar al creyente en cómo vivir una fe integral, coherente y transformadora.
DIMENSIÓN ÍNTIMA: NUESTRA RELACIÓN PERSONAL CON
DIOS
1. Adoración. Reconocer la grandeza de Dios y rendirle
honor con todo nuestro ser.
Juan 4:23-24 Los
verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad.
2. Oración. Comunicación constante con Dios, expresando
gratitud, dependencia, súplica e intercediendo por los demás.
Filipenses 4:6 Por
nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios
en toda oración.
3. Comunión con Jesucristo. Relación contante, viva
y cercana con nuestro Señor Jesucristo, permaneciendo en Él.
Juan 15:5 Separados
de mí nada podéis hacer.
4. Lectura de la Biblia. Leer y alimentarse de la
Palabra cada día, como guía y verdad absoluta.
2 Timoteo 3:16 Toda la
Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar.
5. Meditación en la Palabra. Reflexionar
profundamente en lo que Dios dice, aplicando lo que vamos aprendiendo en nuestra
vida diaria.
Josué 1:8 Medita
en ella de día y de noche.
6. Memorización de textos bíblicos. Guardar
la Palabra en el corazón para resistir la tentación y fortalecer la fe.
Salmo 119:11 En mi
corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti.
7. Obediencia a Dios. Someter nuestra voluntad propia
a la voluntad de Dios.
Juan 14:15 Si me
amáis, guardad mis mandamientos.
8. Seguir el llamado. Responder con fidelidad a la
misión que Dios ha dado a cada creyente.
Efesios 4:1 Andad
como es digno de la vocación con que fuisteis llamados.
DIMENSIÓN EXTERNA: NUESTRA EXPRESIÓN PÚBLICA DE
FE
1. Compartir del Señor. Testificar del evangelio y
anunciar las buenas nuevas.
Marcos 16:15 Id por
todo el mundo y predicad el evangelio.
2. Modelar a Jesucristo ante las personas. Ser
ejemplo de vida transformada, reflejando el carácter de Cristo.
1 Corintios 11:1 Sed
imitadores de mí, así como yo de Cristo.
3. Asistir a la iglesia. Reunirse con otros hermanos de la
fe para adorar, aprender y crecer juntos.
Hebreos 10:25 No
dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre.
4. Edificarse con otros creyentes.
Fortalecer la fe mutuamente mediante la comunión y el servicio.
Efesios 4:16 Todo el
cuerpo… recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.
De la teoría a la práctica
1. ¿Qué
prácticas íntimas necesito fortalecer para que Dios sea verdaderamente el
centro de mi vida?
2. ¿De
qué manera mi vida externa refleja a Cristo ante los demás?
3. ¿Qué
ajustes debo hacer en mis prioridades para que Dios ocupe el primer lugar en
todo?
Recuerda, poner a Dios primero no es un
acto aislado, sino un estilo de vida que integra lo íntimo y lo externo. Es
vivir en adoración, obediencia y comunión, mientras se refleja a Cristo ante
los demás. Cuando Dios ocupa el primer lugar, todo encuentra su orden y
propósito.
Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará
tus veredas (Proverbios 3:6).
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