ACCIONES PARA NUESTRO CRECIMIENTO ESPIRITUAL
Segunda parte: Nuestra relación con la iglesia
1. Cultivar amistades piadosas. Rodearse de hermanos en
la fe que edifiquen mutuamente, se exhorten en amor y busquen juntos la
santidad. Si eres casado, tu cónyuge debe ser tu prioridad en esta relación
espiritual.
Proverbios 27:17 Hierro
con hierro se aguza; y así el hombre aguza el rostro de su amigo.
2. Participar en reuniones según las etapas de la vida. Asistir
a encuentros de niños, jóvenes, hombres, mujeres, matrimonios o adultos
mayores, donde se aborden temas de interés común y se fortalezca la fe.
Hebreos 10:24-25 Y
considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no
dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos;
y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.
3. Congregarse fielmente en la iglesia.
Reunirse con los santos para aprender la voluntad de Dios bajo la guía de
líderes espirituales.
Hechos 2:42 Y
perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en
el partimiento del pan y en las oraciones.
4. Capacitarse para crecer y servir.
Participar en jornadas de formación que fortalezcan la madurez espiritual y
preparen para el servicio conforme al propósito y llamado de Dios.
Efesios 4:12 a fin
de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación
del cuerpo de Cristo.
5. Servir en la congregación. Ser de bendición a
otros, reconociendo que somos miembros de un mismo cuerpo en Cristo.
1 Corintios 12:12 Porque
así como el cuerpo es uno, y tiene muchos miembros, pero todos los miembros del
cuerpo, siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo.
6. Dar buen testimonio en todo.
Reflejar a Cristo en lo que eres, haces, gerencias y das, sin discriminación,
honrando a Dios en cada acción.
1 Corintios 10:31 Si,
pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.
7. Aceptar el llamado de Dios en cada etapa de la vida.
Reconocer que los años de fortaleza y producción son para servir y dar fruto
abundante.
Salmos 92:12-14 El
justo florecerá como la palmera; crecerá como cedro en el Líbano. Plantados en
la casa de Jehová, en los atrios de nuestro Dios florecerán. Aun en la vejez
fructificarán; estarán vigorosos y verdes.
8. Ordenar las prioridades con sabiduría. Actuar
con enfoque, rectitud y discernimiento, poniendo a Dios en primer lugar.
Mateo 6:33 Mas
buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os
serán añadidas.
9. Practicar gratitud y generosidad. Ser
agradecido y compartir con otros, especialmente con quienes nos ayudan a
crecer.
1 Tesalonicenses 5:18 Dad
gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo
Jesús.
10. Transmitir la fe a las nuevas generaciones. Leer,
estudiar y enseñar la Palabra de Dios, dejando un legado espiritual para los
más jóvenes.
Deuteronomio 6:6-7 Y estas
palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus
hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al
acostarte, y cuando te levantes.
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