¿Cómo ves a mi esposa, oh Señor?
La amas con ternura y enviaste a tu Hijo unigénito,
Jesucristo, para dar su vida por ella. ¡Nadie podrá amarla como Tú la amas!
Ella es la niña de tus ojos, y Tú la cuidas y siempre quieres lo mejor para
ella.
Su vida es una bendición para mí; es el regalo más hermoso,
más excelso y más delicado que me has dado. ¡Cuán privilegiado soy de tenerla a
mi lado!
Hoy clamo a ti, oh Dios, por sabiduría, amor y provisión
para amar y cuidar a mi esposa con la mejor dedicación posible. ¡Ayúdame, oh
Señor, a cuidarla cada día, como a esa joya preciosa por la cual daría todo
cuanto tengo y todo cuanto soy! ¡Enséñame, oh Señor, a conocerla y valorarla
cada día más, a alegrar sus días y mostrarle un poquito de ti, conforme Tú me
transformas en ti! Que mis manos la bendigan, la protejan y la sirvan,
amándola, amándola y amándola. Amén.
No hay comentarios:
Publicar un comentario