Satúrate de Dios, llénate de lo bueno, elimina todo lo malo, quita toda tibieza y sé un fuego ardiente y radical para Jesús.
Mi modelo no está en ningún
hombre, ni en este mundo ni en lo que alguien pueda hacer. Mi modelo está en
Jesús.
Ya no admitiré contenido,
conversaciones ni espacios que excluyan la voluntad de Dios. Entiendo que vivo
en un mundo caído, que cada vez se aleja más de Su diseño, pero sé que he sido
llamado a traer el reino de Dios a la tierra: a proclamar la voluntad del Padre
entre los hombres y a compartir la Palabra de Dios. Sólo puedo cumplir este
propósito si soy radical y consistente, auténtico y servicial, un siervo y
esclavo dependiente de mi Señor, atento a Sus órdenes y deseos.
Todo lo pondré bajo el filtro de
Su Palabra. No busco la aprobación de los hombres ni la certificación de las
autoridades humanas; busco la aprobación del Padre, en Cristo Jesús. Siendo
guiado por el Espíritu Santo, estoy en el camino correcto. No es en mis fuerzas
ni en mis talentos; es en Su presencia, en Su Palabra, y en Su amor.
No me aparto de Jesús. Vivo para
Él, respiro para Él, camino para Él, hablo en Él, veo en Él, y hago todo por
Él, porque soy de Él. Toda la gloria, el honor y la gratitud son sólo para
Jesús. Amén.
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