¿Cuál es tu mayor fortaleza?
Quizá aún no la hayas identificado, pero todos hemos recibido
dones de Dios o talentos que, con el tiempo, hemos desarrollado y
perfeccionado. Puede tratarse de escribir, planificar, enseñar, organizar,
cantar, liderar, entre otros. Al descubrir aquello en lo que realmente
sobresales—y que tanto tú como quienes te conocen reconocen—ya tienes un punto
de partida para potenciar tu propósito.
Una fortaleza verdadera es aquella que no solo realizas con
excelencia, sino que te apasiona profundamente. Te impulsa a estudiar,
practicar, perseverar y dar lo mejor de ti, aun si no recibes recompensa,
beneficio económico o reconocimiento humano alguno.
El apóstol Pedro nos exhorta: “Cada uno ponga al servicio
de los demás el don que haya recibido, como buenos administradores de la
multiforme gracia de Dios” (1 Pedro 4:10). Este versículo resalta que
nuestras fortalezas no son para fines egoístas, sino instrumentos de bendición
en las manos del Señor.
Preguntas clave para identificar tu fortaleza:
- ¿Cuáles
son las tres cosas que mejor sé hacer?
- ¿Cuáles
son las tres cosas que mejor hago, según quienes me conocen bien?
- ¿Hay
coherencia entre lo que pienso de mí y lo que otros reconocen en mí?
- ¿Qué
dice la Palabra de Dios sobre estas capacidades?
- ¿Esto
me apasiona sinceramente?
- ¿Estoy
dispuesto a esforzarme al máximo para tener fruto en ello?
- ¿Esta
fortaleza es útil y necesaria para otros?
- ¿Las
personas valorarían este servicio al punto de invertir en él?
- ¿A
quiénes podría servir mediante esta fortaleza? Descríbelos.
- ¿Con
quiénes puedo unirme para desarrollarme y crecer?
- ¿Cómo
puedo servir más y mejor con esta fortaleza?
- ¿Qué
pasos debo dar para perfeccionar aún más esta habilidad?
Ahora, escribe con claridad:
1. Tus fortalezas. Describe de forma concreta
aquello en lo que destacas.
2. El servicio. ¿Cómo usarás esa fortaleza para
bendecir? ¿A quiénes específicamente?
3. Tu meta SMART. Formula un objetivo Específico,
Medible, Alcanzable, Relevante y Temporal que te ayude a trazar el camino.
Algunos ejemplos de fortalezas:
- Pensar,
leer, escribir con claridad.
- Planificar,
ejecutar, evaluar, mejorar procesos.
- Hablar,
enseñar, predicar, instruir y formar con sabiduría.
- Servir,
dar, amar, compartir con alegría.
No guardes los dones que Dios ha puesto en ti. Sácalos a la
luz y ponlos al servicio de otros. Solo así crecerás, vivirás con gozo, y
alcanzarás un propósito lleno de bendición, impacto y amor eterno.
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