lunes, 15 de junio de 2026

TEMER A DIOS

 

“El temor de Jehová es enseñanza de sabiduría; y a la honra precede la humildad.” (Proverbios 15:33)

Todo hombre de Dios anhela vivir en el temor del Señor para cumplir Su propósito conforme a Su voluntad. La Escritura nos enseña que el fundamento de la verdadera sabiduría es el temor de Dios. Pero surge la pregunta: ¿cómo entendemos realmente este temor?

El temor de Dios no es miedo o terror, sino reverencia profunda, respeto santo y obediencia sincera. Un hombre obedece y honra a quien respeta: un padre, un maestro, un líder. Sin embargo, lo trágico es que muchas veces mostramos más respeto a los hombres que al mismo Dios, olvidando que Él está en todo lugar, conoce cada pensamiento y escudriña las intenciones del corazón (Jeremías 17:10).

Cuando permitimos un pensamiento impuro, pronunciamos palabras incorrectas o realizamos acciones que sabemos que Dios desaprueba, en realidad estamos diciendo: “No temo tu presencia”, “No reconozco tu santidad”, “Me importo más yo que Tú”. Por eso, el temor de Dios se manifiesta en obediencia: El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del hombre.” (Eclesiastés 12:13)

Quien ama a Dios, obedece. Y la obediencia exige humildad, pues reconoce que toda falla es pecado y que en nuestra debilidad necesitamos de Él para no caer ni contristar al Espíritu Santo (Efesios 4:30). El hombre de Dios es celoso de su vida y de los que ama: “Porque os celo con celo de Dios; pues os he desposado con un solo esposo, para presentaros como una virgen pura a Cristo.” (2 Corintios 11:2)

Esta es la actitud de un corazón humilde: buscar agradar a Dios en todo, detestar el pecado y rechazar la impureza. Más allá de cualquier recompensa terrenal, el verdadero creyente busca agradar al Señor, reconociendo que toda honra y gloria le pertenecen por siempre (Apocalipsis 4:11).

Cuestiónate: ¿Cómo me conduce el temor de Dios para vivir en Cristo? y ¿De qué manera la humildad y obediencia en mi vida le dan gloria y honra a mi Señor?

El temor de Dios es la raíz de la sabiduría y la antesala de la honra. Nos conduce a una vida de obediencia, humildad y pureza, preparando nuestro corazón para el hogar eterno en Jesucristo. Que nuestra oración sea siempre: Señor, enséñame a temerte, para vivir en tu sabiduría y esperar con gozo la gloria venidera. Amén.

TEMER A DIOS

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