Como representante de Cristo, mi vida debe reflejar su carácter, propósito y amor en cada dimensión. Por ello, debo trabajar y crecer en cada área de mi vida. Por ejemplo:
1. Espiritualmente (Vida)
Ser un
apasionado por la voluntad de Dios, buscando su dirección en todas mis
decisiones. (Romanos 12:2)
Cultivar
una amistad genuina con Dios, manteniendo una relación íntima en oración y
meditación de su palabra. (Juan 15:15)
Desarrollar
un carácter semejante a Cristo, viviendo en humildad, obediencia y amor. (Filipenses
2:5-8)
2. Intelectualmente
(Aprendizaje)
Ser un
estudiante permanente: activo, analítico, crítico y creativo, dispuesto a
crecer en sabiduría. (Proverbios 1:5)
Practicar
el autodidactismo, gestionando propuestas viables para bendecir a otros. (2
Timoteo 2:15)
Desarrollarme
como especialista competente en una línea específica del conocimiento. En mi
caso, la excelencia en el modelo PCE. (Daniel 1:17)
3. Físicamente (Salud)
Ser
diligente en el cuidado de mi cuerpo, practicando hábitos saludables. (1
Corintios 6:19-20)
Administrar
mi cuerpo como el templo del Espíritu Santo, manteniéndolo con responsabilidad.
(1 Tesalonicenses 5:23)
Ser un
ciudadano prudente, vigilando mis caminos, relaciones y acciones. (Salmos
1:1-3)
4. Profesional y laboralmente
Servir
con pasión en mi llamado y propósito, actuando con excelencia en cada tarea. (Colosenses
3:23-24)
Evaluar
y auditar externamente el modelo PCE con integridad y responsabilidad. (Proverbios
11:1)
Unirme
estratégicamente con personas de identidad, propósito y compromiso alineados
con los principios del reino. (Eclesiastés 4:9-10)
5. Materialmente
Ser un siervo y mayordomo fiel,
administrando con sabiduría los recursos para el bien común. (Lucas 16:10-11)
Generar oportunidades para
quienes están dispuestos a avanzar sin excusas, impulsando su crecimiento. (Proverbios
11:25)
Gestionar mis finanzas con
prudencia: ahorrar el 10%, vivir con el 70%, dar el 10% e invertir el 10%. (Malaquías
3:10)
No hay comentarios:
Publicar un comentario